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jueves, 30 de septiembre de 2010

El bicho...

Hay
un insecto
en mi vino
flotando y agitando
las seis patas
y las
dos alas.

¿Me estará
mirando,
o solo,
verá
un mar
enrojecido
asfixiándolo?

De todas maneras
era un
muy
mal
vino
así que
no he perdido mucho.

Sin embargo,
es un hecho
que el bicho
que casi trago
está muriendo
flotando
allí en mi vino

Sin embargo,
nada quita
que el bicho
que casi trago
está muriendo
solo
como un borracho

Solo,
allí en mi vino.

domingo, 19 de septiembre de 2010

El tuerto...

El tuerto, dicen
el tuerto es rey
taciturno y hueco
el tuerto, dicen
en el país de los ciegos
es rey,
el tuerto
testigo único
de su desfigurado rostro
el tuerto, dicen
el tuerto es rey
de quienes no pueden
verlo llorar,
o bien,
se hacen los huevones.

lunes, 14 de junio de 2010

Silencio


(Photoshop CS3 + Intuos 3)

El silencio sobrevino a la miserable destrucción del pasado. Tedioso y agotador, consume mis ideas. Atrofia mi creación teniéndola de una desesperanza que me incomoda. Pasé demasiado tiempo llorando lo que he perdido. Hoy el dolor se ha ido y no siento más que un silencio aterrador e insistente. De entre las voces de ayer voy notando como muere el eco de lo que me hizo feliz. Y ocupando su espacio está aquel camaleón negro. El guardaespaldas de mi soledad. Silencio. Impregnado en mi mirada, en mis palabras, en mi piel. Silencio.

Me pierdo entre la lluvia buscando una luz, una mirada, una caricia que rompa con aquel silencio. Alguien a quien regalarle todo el sentido de mi voz. Toda la fuerza de mi alma. Todo el calor de mis sueños. Pero a pesar de esa sorda búsqueda me voy alejando más, y caminar solo se me hace cada vez más cómodo, cada vez más tranquilo. Creo que después de todo, me voy acostumbrando a esto.

Llega la noche y cuando el sueño me vence solo hay silencio.

viernes, 21 de mayo de 2010

La muerte de un hombre...

Supongo que la muerte es, en todo caso, un proceso traumático tanto como lo es el nacimiento. La mía fue larga y dolorosa. Sumida en una soledad tan profunda que al no tener con quien quejarme me trague cada noche de insomnio. ¿Cuando comenzó? Difícil saberlo. Supongo que con un viaje a otro país. Un viaje del que se suponía no volvería en muchos años. Quizás fue con un amor. El mas intenso de todos. Uno en el que volqué todos mis sueños y que después me dejo sin uno solo en el que apoyarme cuando las rodillas me temblaban. Quizás fue el primer día de clases de mi segunda universidad, cuando me di cuenta que ese no era el mundo al que pertenecía. Quizás fue mucho antes, cuando miré a mi padre a los ojos y le dije con una rabia de la que nunca pude arrepentirme que él era todo cuanto yo no quería llegar a ser. Aunque pensándolo bien, ha de haber comenzado el dia en que nací.

viernes, 9 de abril de 2010

Y mas preguntas...

¿Cuál será el movimiento correcto? ¿Qué es lo que no se ha hecho para tocar esa fibra sensible tan oculta en las personas? ¿De qué sirve abrirle los ojos a los que están ciegos? ¿Cómo curar la ceguera?

Hoy la revolución es un bonito tópico y, por qué no decirlo, un prolífico merchandising. Como dice la canción,

Mientras millones de personas se mueren de hambre
tú te preocupas si yo como carne
mientras miles de parados, guardan la cola
tú me criticas por pedir coca-cola.


¿Pero cómo movilizar lo inmóvil? ¿Cómo pararme, como ese tipo frente al tanque, yo frente al enemigo si está oculto, si no tiene nombre?

Y ese es el problema. Nos encerraron en la casa de los espejos y nos bombardean con mentiras distorsionadas pero jamás muestran la cara. Y toda la subersión parece limitarse al enfrentamiento con la fuerza pública. Toda la controversia se limita a atacar los valores tan sabidamente obsoletos. Toda acción no hace más que dividirnos en grupos aislados pero simbióticos. Los artistas en sus circulos de seudointelectuales. Los intelectuales se lavan las manos. Los subersivos rumiando su ira, escupiendo contra todo y no saben ni contra qué luchan. Los que lideran la masa son esclavos de sus partidos. Los partidos no son sino la careta de quienes manejan la economía. La masa luchando por pan y viviendo de circo. Los parias chocando contra la pared una y otra vez, tratando de hacer algo, queriendo largarnos sin un lugar a donde ir. Y todos, todos alimentamos a ese sistema. Y quienes lo manejan se cagan de la risa en nuestra cara, a nuestras espaldas, sobre nuestras cabezas y bajo nuestros pies. ¿Que es lo que quieren?¿Para que tanto poder?¿Para que tanto dinero?

¿Cómo desenterrar ese veneno de las entrañas de la tierra? Y si me sumerjo en la oscuridad buscando a la bestia... ¿Qué armas llevar conmigo?

domingo, 4 de abril de 2010

Dia 28 - Bitacora de viaje

Se me está llendo al carajo, carajo. Mientras más me trato de acercar a la escalera más se aleja. Más confuso es el camino. Me detengo y pienso. ¿Y ahora cómo cresta salvo al mundo?
Las cosas y sus giros inesperados, la realidad como estrellas explotando a lo lejos, tanto que te enteras tarde, siempre tarde. Siempre tarde.
Cambios en el camino, lo bueno siempre son los amigos, que por curiosa coincidencia o por decreto interestelar, de una u otra forma terminaron metidos en el experimento. Sin saberlo, nos calzamos las botas todos para irnos a la guerra.
Y todos tenemos el mismo miedo, que por suerte no es morir de hambre. Sino no ser parte. Y yo de terco me estoy quedando fuera, y desde afuera tendré menos oportunidades que un espermatozoide que llega tarde. Entonces me pregunto ¿y ahora cómo cresta salvo al mundo?
Solución práctica, en vez de esperar a que los misterios de la vida nos traigan una generación de gente en búsqueda de la escalera, hay que liberar a los esclavos. Como Moisés, pero sin prodigios. O tal vez si.
La decisión: Volver a la universidad, por más que la odie, y estudiar Física (Wittgenstein tendrá que esperar).
La razón: No puedes hacer que la gente piense en su espíritu mientras esté preocupada por sobrevivir. Y no dejarán de estarlo en tanto que sean esclavos del sistema. Y la única forma de destruir al sistema es colapsarlo desde la raíz. Y la raíz es... las petroleras, la dependencia energética y su negocio genocida.
La solución: Crear una fuente de energía limpia, barata, independiente.

Nota mental: Me los voy a cagar, aunque me gane una bala o termine en un río cualquiera. Esto es la guerra.

lunes, 29 de marzo de 2010

Los Hombres...

En cierta ocasión alguien me dijo que yo era de la clase de personas que estaban destinados a dudar, a no creer en nada, y precisamente por eso vivía buscando nuevas filosofías en las que creer. Creo que tenía razón, por eso pase años leyendo a cuanto loco se las diera de chaman. Comprándome sus historias siempre sustentadas sobre un terrible vacío que querían tapar hablando de fe.

Y al único al que le creí fue a ese neurobiólogo francés que me habló de ciencia y espíritu y no se contradijo nunca. Porque a pesar de ser tan asquerosamente racional, creo en el alma, de las personas, de las cosas, del universo. Ojala Christopher McKinstry hubiera logrado su acometido antes de suicidarse. Si hubiera creado inteligencia artificial, una máquina capaz de pensar, de decidir, de imaginar, quizás hubiéramos aprendido a ver la vida en otros términos. Poder alejar un poco la vista de nuestro pequeño planeta y empezar a escuchar la hermosa melodía en la que danza la materia y su energía.

En cambio veo a las personas atrapadas en sus diminutos mundos personales, viviendo limitados por sus miedos, por sus emociones. Temerosos de la debilidad de su carne, convencidos de que sus acciones no tendrán repercusión alguna, pues son insignificantes y carecen de importancia en el equilibrio del universo. Las personas viviendo su vida encerradas en el tiempo, sin entender su naturaleza flexible. Como si solo se limitara a una linea recta entre nacer y morir, y no hubiera nada antes y después, ni entre medio. Desde que nacen todo es una larga carrera por anularse, adolescencia que olvida su niñez, adultez que olvida su adolescencia y así. Calles llenas de viejos de ojos grises, repletos de olvido.

Así que desesperados compran, trabajan por menos de lo que valen, pisotean, consumen, olvidan, hacen guerras, se drogan, se juntan y tienen sexo, se separan y no se importan, construyen, se medican, entierran a sus muertos llorando, reciben a sus vivos llorando. Y se creen con el poder de hacer juicios basados en su percepción limitada. Sobre lo que podría o no podría ser, lo que vale y no vale. Y no se conocen ni a si mismos.


Después de decenas de miles de años, seguimos teniendo miedo a morir de hambre. Como si ayer no hubiéramos aprendido nada, como si hoy no nos quedara mas remedio que consumir la tierra hasta sus cenizas, como si mañana no fuesen a haber otros hombres para poblar la tierra.

domingo, 14 de marzo de 2010

Día 7 - Bitácora de viaje

Ha pasado una semana desde que el dolor se fue. Sigo preguntándome hacia donde. Es extraño pensar en ella y sentir que aun la extraño pero que ya no duele. Eso me deja espacio para sentir y preocuparme por otras cosas. Demasiado espacio.

Ahora tengo que resolver los problemas que dejó el amor. Mi pérdida de fe me ha puesto en una situación caótica. Dejar de creer en las personas me ha hecho perder mucho tiempo. Ahora debo retomar mi trabajo, aunque el camino ha sido siempre el mismo y mis reglas no han cambiado.

Nota mental: Los miras a los ojos, les dices lo que piensas, y en ellos ves que saben que tienes razón. O al menos que tienes un punto. Pero entonces casi como autómatas repiten el mantra de la vida moderna: "...pero no podrás cambiarlo, el mundo es así...". Quizás tengan razón. Nunca podremos cambiarlo. Pero siempre podremos comenzar uno nuevo.

martes, 9 de marzo de 2010

¿Momentáneo?

Sucedió hace un rato, de la nada, imprevisto. Espero que dure.

Estaba sentado en la cuneta tomándome un mate con un amigo. Conversación insomne de quien no quiere dormir. De quien quiere compartir su pena con un inocente. Y de pronto se me ocurre hacerle una pregunta que no quería hacer. El domingo había sido el cumpleaños de mi ex.

¿Oye weon?¿estaba su "peor es nada" en el cumpleaños verdad?

Mi amigo, que, a veces para bien y otras para mal, no se ubica y no filtra nada de lo que dice, me respondió que si. Que parece que se había quedado en su casa.

Balde de agua fría lanzado con ira por el destino burlesco. Lo sabía, lo sabía, pero la duda alimentaba la pena y con ella mil excusas. Sabía que probablemente él se quedaría en su casa y dormiría con ella. Pero a la vez no lo sabía. Y de pronto la certeza se llevó el dolor y solo quedó una sospechosa sensación de vacío que no se si dure pero que definitivamente es mejor que el dolor.

Duda taladrante: esta tarde estuve con Javo contándole lo mucho que me dolía y lo mucho que la extrañaba. Hace una hora me torturaba con una canción de No te va a gustar. Ahora... ¿no siento nada?¿Después de meses de no poder olvidarla?