Supongo que la muerte es, en todo caso, un proceso
traumático tanto como lo es el nacimiento. La
mía fue larga y dolorosa. Sumida en una soledad tan profunda que al no tener con quien quejarme me trague cada noche de insomnio. ¿Cuando comenzó?
Difícil saberlo. Supongo que con un viaje a otro
país. Un viaje del que se
suponía no
volvería en muchos años.
Quizás fue con un amor. El mas intenso de todos. Uno en el que
volqué todos mis sueños y que
después me dejo sin uno solo en el que apoyarme cuando las rodillas me temblaban.
Quizás fue el primer
día de clases de mi segunda universidad, cuando me di cuenta que ese no era el mundo al que
pertenecía.
Quizás fue mucho antes, cuando miré a mi padre a los ojos y le dije con una rabia de la que nunca pude arrepentirme que él era todo cuanto yo no
quería llegar a ser. Aunque pensándolo bien, ha de haber comenzado el dia en que nací.